Lo que más me gustó
- La dupla de Gastón Urtubey como Yitzhak y Nacho Pérez Cortés como Hedwig. Gastón es dulzura, tolerancia y belleza, pero también dolor y renuncia. Nacho hace un trabajo magistral que debería estudiarse, de los mejores que hizo, si no el mejor, hasta ahora.
- La banda en vivo que abraza el punk y lo da TODO en cada temón. Son la base para que este estilo de musical se sostenga y presente con la solidez que requiere.
- Que es una puesta que te mete en mood desde que entrás al teatro: tragos temáticos y muestras de arte con algunos guiños a lo que pasa luego en la función. Lo mejor: sigue después de la función.
- El show es participativo: Hedwig y Yitzhak interactúan con el público en más de una ocasión, te sentís como público que está asistiendo a un recital y le contestás al artista su ¿CÓMO ESTÁN BUENOS AIREEES?
¿Vale la pena?
Totalmente. La recomiendo una y otra vez, a cualquiera. Una experiencia para vivir desde que entrás al teatro,mucho más que un musical, con una puesta que no le envidia nada a Broadway.